
Gira de nuevo la rueda de la negra fortuna
con las horas en blanco destacando en la sombra
destrozando corazones a su paso,
lanzando aullidos sordos a la luna.
Gira gira y gira y, en cada vuelta
arrastra un sentimiento, una caricia,
gira y se lleva unos besos,
ahora, tu sonrisa.
Ya no me dejara la rueda ver tus ojos
ya no me dejara ver tu figura
todo se ha perdido en un instante
en que la rueda se ha quedado muda.
Lenta agonía de las horas sin sueño
vagando enloquecidas
blancas horas perdidas en el camino
como almas que no encuentran en su vagar inquieto
el reposo que ansía
su espíritu cansado y lastimero.
Angustia triste contando hasta la aurora
las lentas campanadas gemidoras.
Pensamientos tristes que esperan la mañana,
con quejas y suspiros anhelantes.
que busca vagando por la sombra
la dicha de encontrarte.
V