sábado, 30 de enero de 2010

Gira la rueda


Gira de nuevo la rueda de la negra fortuna
con las horas en blanco destacando en la sombra
destrozando corazones a su paso,
lanzando aullidos sordos a la luna.

Gira gira y gira y, en cada vuelta
arrastra un sentimiento, una caricia,
gira y se lleva unos besos,
ahora, tu sonrisa.

Ya no me dejara la rueda ver tus ojos
ya no me dejara ver tu figura
todo se ha perdido en un instante
en que la rueda se ha quedado muda.

Lenta agonía de las horas sin sueño
vagando enloquecidas
blancas horas perdidas en el camino
como almas que no encuentran en su vagar inquieto
el reposo que ansía
su espíritu cansado y lastimero.

Angustia triste contando hasta la aurora
las lentas campanadas gemidoras.
Pensamientos tristes que esperan la mañana,
con quejas y suspiros anhelantes.
que busca vagando por la sombra
la dicha de encontrarte.

V

viernes, 19 de junio de 2009

Reflexiones desde el camino

Muchas veces tenemos tanto miedo a no hacer lo correcto, a equivocarnos, que creamos situaciones dolorosas para nosotros y para otras personas y optamos por seguir con nuestras vidas como están, aunque no nos guste, aunque pienses, a veces, que te gustaría cambiar cosas. Pero el miedo es tan grande, que no haces nada por temor a lo desconocido, por no hacer daño, por no sufrir. A que causes un dolor tan grande que te arrepientas, mientras esperas que llegue el día en que puedas ser más valiente o lo sea el otro.

Cuando piensas que estas cosas sólo te ocurren a ti te das cuenta de que son muchos los miedosos o cobardes. También descubres que no es algo nuevo en tu vida, que llevas mucho tiempo acomodado y no te apetece cambiar aunque lo desearías. Por eso traigo este poema de Benedetti que, en su día leía mucho, para darme fuerzas y no vivir a medias.

No te quedes inmóvil
al borde del camino
no congeles el júbilo
no quieras con desgana
no te salves ahora
ni nunca

no te salves
no te llenes de calma
no reserves del mundo
solo un rincón tranquilo
no dejes caer los párpados
pesados como juicios

no te quedes sin labios
no te duermas sin sueño
no te pienses sin sangre
no te juzgues sin tiempo

pero sí
pese a todo
no puedes evitarlo
y congelas el júbilo
y quieres con desgana

y te salvas ahora
y te llenas de calma
y reservas del mundo
sólo un rincón tranquilo
y dejas caer los párpados
pesados como juicios
y te secas sin labios
y te duermes sin sueño
y te piensas sin sangre
y te juzgas sin tiempo
y te quedas inmóvil
al borde del camino
y te salvas
entonces
no te quedes conmigo

Maika

jueves, 18 de junio de 2009

Mi táctica es amarte, mirarte, hablarte.......

A menudo tendemos a pensar que lo que hacemos es lo justo, lo que está bien, lo que es mejor para nosotros y para los otros, pero no caemos en la cuenta de que también los errores nos arrastran a todos. No es otra cosa que mirarse al espejo, ver la consecuencia de la ausencia y reflexionar sobre el pasado, el presente o el futuro.
Por ello, traigo a mi espacio estas palabras de Benedetti; el favorito.

Mi táctica es
mirarte
aprender como sos
quererte como sos

mi táctica es
hablarte
y escucharte
construir con palabras
un puente indestructible

mi táctica es
quedarme en tu recuerdo
no sé cómo ni sé
con qué pretexto
pero quedarme en vos

mi táctica es
ser franco
y saber que sos franca
y que no nos vendamos
simulacros
para que entre los dos
no haya telón
ni abismos

mi estrategia es
en cambio
más profunda y más
simple

mi estrategia es
que un día cualquiera
no sé cómo ni sé
con qué pretexto
por fin me necesites.

Mario Benedetti

Comentarios al autor de La Tregua

Si bien es cierto que Benedetti sostiene en el ensayo “La realidad y la palabra” (1990) que “el novelista es sobre todo un inventor de realidades, y sólo en segunda instancia un inventor de palabras”, parece claro que la aprehensión de la historia está absolutamente condicionada por la selección y el entramado de las palabras, por los silencios y el énfasis.


Historia aparentemente tan sencilla como es la narrada en La Tregua podría haber sido simplemente una conmovedora anécdota, o un melodrama un poco cursi. Y sin embargo ha conseguido ser la síntesis de una época además del anuncio de otro tiempo. Ha logrado acercarse a la sensibilidad de diversas generaciones. Con más de cien ediciones, traducida a quince idiomas, habiendo traspasado los límites del libro hacia el cine, el teatro y la televisión, ya se puede decir ciertamente que historia y lenguaje, realidad y palabra, mensaje y sentimiento, como un todo armónico, sobreviven al tiempo en la apreciación de los lectores. Tal vez sea porque, como también decía Pavese, “Las palabras son tiernas cosas, intratables y vivas, pero hechas para el hombre y no el hombre para ellas y, precisamente por ello, porque sirven al hombre, las nuevas palabras nos conmueven y aferran”.


Hortensia Campanella

domingo, 14 de junio de 2009

LA TREGUA

Mario Benedetti en "La Tregua" construye el diario de un hombre cincuentón, viudo, próximo a jubilarse. Un hombre que se desinhibe e en sus confesiones, las espera en un hombre de su edad y condición, los problemas con sus hijos. Al proyectarse su pasado se encuentra en una encrucijada por su falta de decisión en la vida, piensa que hasta ahora su esta ha carecido de sentido.

Pero conoce a una mujer (Avellaneda), que aunque bien podría ser su hija, enamorandose de ella encuentra una tregua, una tregua con Dios, con sus hijos, consigo mismo, encuentra lo que habia perdido hace tanto tiempo, el contacto con la vida. Martin Santomé, que había vivido en soledad con el recuerdo de su esposa muerta años atras, con la carga de vivir solo para sus hijos durante veinte años, encuentra en esta joven una razon para su vida despues de la jubilacion, de sus años ocio y en que la mayoria de los hombres se quedan en el completo olvido.

Benedetti juega con el personaje Santomé de una manera humana, realista, sin explorar en él los tintes clasico del protagonista, sin ser paria o adversario. Santome se expraesa con igual sencillez el sentimiento del cincuentón consciente de su edad: "Tengo la sensación de que la vida se me está escapando".

La carga de este amor no es sencillo, todo importa ahora,viejo y viudo. Duda ante la decisión del posible matrimonio: la diferencia de edades, la opinión de los hijos, el miedo al ridículo, todo, excepto la opinión de ella. Los sentimientos de Avellaneda son descritos tal como Santomé los percibe.

La tegua es un obra hermosa, con un fuerte sentimiento latinoamericano, una pequeña obra maestra que proyecta lo mejor y peor del un hombre rutinario y solo, de un ser humano con una fuerte sensacion de vivir pero adormecido por el trabajo, sus hijos y el recuerdo. Pero aunque no tiene un descenlace feliz, es ciertamente emotiva. Y tal vez nos recuerda que lo unico que nos es dado es una tregua.

anonimo

BIOGRAFÍA

(Paso de los Toros, Uruguay, 1920) Escritor uruguayo. Mario Benedetti es un destacado poeta, novelista, dramaturgo, cuentista y crítico, y, junto con Juan Carlos Onetti, la figura más relevante de la literatura uruguaya de la segunda mitad del siglo XX. En marzo de 2001 recibió el Premio Iberoamericano José Martí en reconocimiento a toda su obra. Ha sido Director del Departamento de Literatura Hispanoamericana de la Facultad de Humanidades y Director del Centro de Investigación Literaria en La Habana.

En la obra de Mario Benedetti pueden diferenciarse, al menos dos periodos marcados por sus circunstancias vitales, así como por los cambios sociales y políticos de Uruguay y el resto de América Latina. En el primero, Benedetti desarrolló una literatura realista de escasa experimentación formal, sobre el tema de la burocracia pública, a la cual él mismo pertenecía, y el espíritu pequeño-burgués que la anima.

Realizó varios trabajos antes de 1945, año en que inició su oficio de periodista en La Mañana, El Diario y Tribuna Popular, entre otros. El gran éxito de sus libros poéticos y narrativos, desde Poemas de la oficina, 1956 y Montevideanos, 1959, se debió al reconocimiento de los lectores en el retrato social y en la crítica, en gran medida, de índole ética, que el escritor formulaba. Esta actitud tuvo como resultado, un ensayo ácido y polémico: El país de la cola de paja, 1960, y su consolidación literaria en dos novelas importantes: La tregua, 1960, historia amorosa, de fin trágico, entre dos oficinistas, y Gracias por el fuego, 1965, que constituye una crítica más amplia de la sociedad nacional, con la denuncia de la corrupción del periodismo como aparato de poder.

En el segundo periodo de este autor, sus obras se hicieron eco de la angustia y la esperanza de amplios sectores sociales, por encontrar salidas socialistas a una América Latina subyugada por represiones militares. Durante más de diez años, Mario Benedetti vivió en Cuba, Perú y España como consecuencia de esta represión. Su literatura se hizo, formalmente más audaz. Escribió una novela en verso: El cumpleaños de Juan Ángel, 1971, así como cuentos fantásticos: La muerte y otras sorpresas, 1968. Trató el tema del exilio en la novela Primavera con una esquina rota, 1982.

En su obra poética, se vieron, igualmente, reflejadas las circunstancias políticas y vivenciales del exilio uruguayo y el regreso a casa: La casa y el ladrillo, 1977; Vientos del exilio, 1982; Geografías, 1984; Las soledades de Babel, 1991. En teatro denunció la institución de la tortura con Pedro y el capitán, 1979, y en el ensayo ha hecho comentarios de literatura contemporánea, en libros como Crítica cómplice, 1988. Reflexionó sobre problemas culturales y políticos en El desexilio y otras conjeturas, 1984, libro que recoge su labor periodística desplegada en Madrid.

En 1997 publicó la novela Andamios, de marcado signo autobiográfico, en la que da cuenta de las impresiones que siente un escritor uruguayo cuando, tras muchos años de exilio, regresa a su país. En 1998 regresó a la poesía con La vida, ese paréntesis y en el mes de mayo del año siguiente obtuvo el VIII Premio de Poesía Iberoamericana Reina Sofía. En 1999 publicó el séptimo de sus libros de relatos, Buzón de tiempo, integrado por treinta textos. En este mismo año, vio la luz su Rincón de haikus, clara muestra de su dominio de este género poético japonés de signo minimalista tras entrar en contacto con él años atrás gracias a Cortázar.