viernes, 19 de junio de 2009

Reflexiones desde el camino

Muchas veces tenemos tanto miedo a no hacer lo correcto, a equivocarnos, que creamos situaciones dolorosas para nosotros y para otras personas y optamos por seguir con nuestras vidas como están, aunque no nos guste, aunque pienses, a veces, que te gustaría cambiar cosas. Pero el miedo es tan grande, que no haces nada por temor a lo desconocido, por no hacer daño, por no sufrir. A que causes un dolor tan grande que te arrepientas, mientras esperas que llegue el día en que puedas ser más valiente o lo sea el otro.

Cuando piensas que estas cosas sólo te ocurren a ti te das cuenta de que son muchos los miedosos o cobardes. También descubres que no es algo nuevo en tu vida, que llevas mucho tiempo acomodado y no te apetece cambiar aunque lo desearías. Por eso traigo este poema de Benedetti que, en su día leía mucho, para darme fuerzas y no vivir a medias.

No te quedes inmóvil
al borde del camino
no congeles el júbilo
no quieras con desgana
no te salves ahora
ni nunca

no te salves
no te llenes de calma
no reserves del mundo
solo un rincón tranquilo
no dejes caer los párpados
pesados como juicios

no te quedes sin labios
no te duermas sin sueño
no te pienses sin sangre
no te juzgues sin tiempo

pero sí
pese a todo
no puedes evitarlo
y congelas el júbilo
y quieres con desgana

y te salvas ahora
y te llenas de calma
y reservas del mundo
sólo un rincón tranquilo
y dejas caer los párpados
pesados como juicios
y te secas sin labios
y te duermes sin sueño
y te piensas sin sangre
y te juzgas sin tiempo
y te quedas inmóvil
al borde del camino
y te salvas
entonces
no te quedes conmigo

Maika

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